
Ricardo Nepomniaschy Forster es un filósofo y ensayista argentino, doctor en filosofía por la Universidad Nacional de Córdoba. Es investigador y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y Distinguished Professor de la Universidad de Maryland. Ha sido profesor invitado de diversas universidades de Estados Unidos, México y España. En 2008 creó, junto a Nicolás Casullo, Horacio González y otros, el Espacio Carta Abierta. Condujo el programa de televisión Grandes Pensadores del Siglo XX, emitido por Canal Encuentro. Es miembro del comité de dirección de la revista Pensamiento de los Confines y colaborador habitual de Página/12.
FRAGMENTO DE LA ENTREVISTA QUE REALIZO "NOTICIAS" EN AGOSTO DEL 2008
Noticias: ¿Y por qué, en el marco de esta antinomia, decidió ser kirchnerista?
Forster: Me hice kirchnerista por espanto. Sentí espanto por la clase media bienpensante que construía una versión racista y prejuiciosa de la realidad. No le tengo miedo a la gente que vive en Esteban Echeverría ni en Jujuy, creo que ese también es un país digno. Me espanta el vecino de clase media que dice “negro de mierda”. Hay un progresismo de época que es estéticamente correcto, respetuoso de la diversidad sexual y amante de Palermo Soho, pero que políticamente es muy reaccionario.
Noticias: En su análisis tiene muy presente el rol de los medios. ¿Por qué la relación entre el Gobierno y la prensa es tan conflictiva?
Forster: Los medios se parecen al agua. Cuando uno se levanta, toma un vaso de agua y se baña, no piensa en lo importante que el agua es en su vida. Los medios se inscriben en nuestro lenguaje, su papel es importantísimo. El Gobierno se enfrentó contra algo desconocido, tal vez por la experiencia santacruceña, mucho más fácil de manejar. Pero creo que hay un cambio interesante: los medios dejaron de marcar la agenda y rompieron con la lógica de una política tinellizada. Desde Caras y Caretas, la relación entre el humor y la política es significativa, pero esta relación compleja puede devenir en una reducción irónica y nefasta. Los medios no perdonan que el Gobierno se haya sustraído de esta lógica antes compartida, no lo soportan.